Reparación
Llanta rayada por el bordillo: ¿se repara o hay que cambiarla?
El roce de bordillo es el daño más frecuente y casi siempre tiene arreglo. Qué mira un taller antes de decir que sí, qué pasa si lo dejas y por qué los kits de spray suelen empeorarlo.
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¿Se puede reparar una llanta rayada por el bordillo?
Sí, en la gran mayoría de los casos. El roce de bordillo daña el labio exterior de la llanta, que es una zona de material y no una zona estructural, y ese daño se rectifica, se rellena si hace falta y se vuelve a pintar o a diamantar según el acabado original.
La llanta que se sustituye es la excepción, no la regla. Y es importante saberlo porque una llanta original de recambio cuesta bastante más que una reparación, sobre todo en gamas altas y en diámetros grandes.
Qué mira un taller antes de decir que sí
La decisión no se toma por la foto, se toma con la llanta desmontada y limpia. Estos son los cuatro puntos que determinan si se repara.
Dónde está el daño. En el labio exterior, prácticamente siempre reparable. En la cara interior del perfil, también. En un radio o en la zona de apoyo de los tornillos, hay que mirarlo con mucho más cuidado.
Cuánto material falta. Un roce superficial es trabajo de lijado y acabado. Una mordida profunda que ha arrancado varios milímetros exige aportación de material antes de rectificar.
Si hay fisura. Una grieta cambia el planteamiento por completo, y de eso hablamos en el artículo sobre llantas dobladas o fisuradas.
Si la llanta ha perdido geometría. Un golpe fuerte de bordillo puede haber doblado el perfil, y eso se detecta en el equilibrado o en el propio comportamiento del coche.
Qué pasa si la dejo así
Un roce solo estético no compromete la seguridad a corto plazo, pero tiene dos consecuencias que conviene conocer.
La primera es la corrosión. La pintura y el barniz son la protección de la aleación. Cuando el golpe deja el aluminio al aire, empieza a oxidarse, y esa oxidación se extiende bajo la pintura que todavía está sana. Lo que hoy es una raya, en un año es una zona levantada mucho más grande.
La segunda es el asiento del neumático. Si el daño llega al talón, la zona donde apoya el neumático, pueden aparecer pérdidas lentas de presión difíciles de localizar. Es el clásico de la rueda que hay que inflar cada dos semanas sin que se encuentre ningún pinchazo.
Reparar o cambiar: la cuenta
La reparación suele ser claramente más barata que una llanta original, y la diferencia crece con el diámetro y con la gama del coche. En llantas grandes de acabado diamantado, la distancia es enorme.
Hay otro factor que casi nadie tiene en cuenta: el juego. Una llanta de recambio nueva, aunque sea original, rara vez queda idéntica a las otras tres si estas tienen años de uso. Reparar mantiene el conjunto homogéneo, y eso se nota sobre todo en acabados diamantados o en colores especiales.
Donde sí conviene plantearse el cambio es cuando la llanta ya ha pasado por varias reparaciones profundas en el mismo punto o cuando el daño afecta a la estructura.
Cuánto tarda y cómo queda
Un roce de bordillo estándar se resuelve en un par de días, contando el desmontaje, la preparación, el acabado y el curado de la pintura. Si el acabado es diamantado, hay un paso más de torno.
El resultado, bien hecho, es indistinguible del original. La clave está en tres cosas: respetar el color exacto de fábrica, no dejar la transición del reparado a la vista y proteger con barniz de la misma calidad.
Y una advertencia sobre los apaños caseros: los kits de pintura en spray para llantas tapan la raya el primer mes, pero no sellan y suelen acelerar el problema de corrosión, porque atrapan humedad debajo.
Cómo evitar el siguiente golpe
Los dos escenarios donde más llantas se estropean en Barcelona son el aparcamiento en línea y las rampas de párking.
En el aparcamiento en línea, la mayoría de los roces se producen al acercarse demasiado en paralelo, no al golpear de frente. Dejar un palmo y corregir en dos movimientos sale más barato que una reparación.
Y en perfiles muy bajos, que es lo habitual en llantas grandes, hay muy poco neumático que haga de amortiguador. En esos coches, el bordillo que no habrías notado con un perfil alto te llega directo a la llanta.